Washington el 2 de febrero de 2010) El Relator Especial de las Naciones Unidas (ONU) para la Libertad de Opinión y de Expresión, el Representante de la
Reunidos en Washington el 2 de febrero de 2010, con la colaboración de ARTÍCULO 19, Campaña Mundial para la Libertad de Expresión (ARTICLE 19, Global Campaign for Free Expression) y el Centro para la Libertad y
la Democracia (Centre for Law and Democracy);
Recordando y reafirmando nuestras Declaraciones Conjuntas del 26 de noviembre de 1999, el 30 de noviembre
de 2000, el 20 de noviembre de 2001, el 10 de diciembre de 2002, el 18 de
diciembre de 2003, el 6 de diciembre de 2004, el 21 de diciembre de 2005, el 19
de diciembre de 2006, el 12 de diciembre de 2007 y el 10 de diciembre de
2008;
Enfatizando, una vez más, la importancia fundamental de la libertad
de expresión, que incluye los principios de diversidad y pluralismo, tanto en si
misma como en cuanto herramienta esencial para la defensa de todos los demás
derechos y elemento fundamental de la democracia.
Reconociendo que en
los últimos diez años, desde la adopción de nuestra primera Declaración Conjunta
en noviembre de 1999, se han logrado significativos avances encaminados a lograr
el respeto de la libertad de expresión, incluso en lo que respecta al derecho de
acceso a la información y al acceso masivo a Internet;
Preocupados ante
los enormes desafíos que aún persisten para el pleno ejercicio del derecho a la
libertad de expresión, como la existencia de sistemas jurídicos restrictivos,
presiones comerciales y sociales, así como la falta de tolerancia a la crítica
de parte de los sectores que detentan el poder.
Advirtiendo que algunos
de los desafíos históricos de la libertad de expresión aún no han sido abordados
con éxito, y a la vez han surgido nuevos obstáculos como resultado de cambios
tecnológicos, sociales y políticos;
Concientes del gigantesco potencial
que ofrece Internet como herramienta para ejercer la libertad de expresión y el
derecho al acceso a la información;
Atentos a las medidas adoptadas por
algunos gobiernos para restringir el acceso a Internet y su negativa a reconocer
el carácter único de este medio, así como a la necesidad de que las normas que
lo regulen respeten la libertad de expresión y otros derechos humanos;
Destacando que, si bien en los últimos diez años se han incrementado
notablemente los esfuerzos globales de protección y promoción de la libertad de
expresión, resulta necesario que los gobiernos y otros actores oficiales, las
organizaciones de derechos humanos y de la sociedad civil y los organismos de
cooperación internacional presten más atención a estos esfuerzos;
Celebrando el significativo desarrollo de los estándares internacionales
relativos a la promoción y protección de la libertad de expresión durante los
últimos diez anos alcanzado por las organizaciones internacionales y la sociedad
civil;
Adoptamos, el 3 de febrero de 2010, la siguiente Declaración
sobre Diez Desafíos Claves para la Libertad de Expresión en la Próxima
Década:
1. Mecanismos ilegítimos de control gubernamental sobre los
medios de comunicación
El ejercicio de facultades ilegítimas que permiten
la indebida injerencia de los gobiernos en los medios de comunicación, pese a
ser una modalidad histórica de restricción de la libertad de expresión, continúa
representando un grave problema. Si bien este control se manifiesta de diversas
maneras, algunos de los aspectos más preocupantes incluyen:
a)
Influencia o control político sobre los medios de comunicación públicos, de
modo que éstos funcionen como portavoces del gobierno en lugar de medios
independientes encargados de fomentar el interés público.
b) Los
requerimientos de registro para los medios impresos o para el uso de o acceso a
Internet.
c) El control directo del gobierno sobre el otorgamiento de
licencias o la regulación de la radiodifusión, o la supervisión de estos
procesos por un organismo que no mantiene, tanto en la ley como en la práctica,
una real independencia respecto del gobierno.
d) El abuso en la
distribución de la publicidad del Estado o en el ejercicio de otras facultades
estatales para influir en la línea editorial.
e) La propiedad o control
significativo de los medios de comunicación por parte de líderes políticos o
partidos.
f) Los procedimientos abiertos contra medios de comunicación
independientes basados en motivaciones políticas.
g) El mantenimiento de
normas obsoletas -como las leyes de sedición o la exigencia de la “veracidad” de
las noticias- destinadas a criminalizar las críticas al gobierno.
2. Difamación penal
Otra amenaza habitual a la libertad de
expresión son las leyes penales que criminalizan la difamación, como las leyes
de desacato, o las que penalizan la calumnia y la injuria. Pese a que la
difamación ya ha sido despenalizada en cerca de diez países, estas normas aun
continúan vigentes en otros Estados. Si bien todas las leyes que criminalizan la
difamación son problemáticas, los principales rasgos de estas leyes que nos
preocupan son los siguientes:
Otra amenaza habitual a la libertad de
expresión es la vigencia de leyes que tipifican la difamación (aunque este
delito ya fue eliminado en cerca de diez países), el desacato y las calumnias e
injurias. Si bien todas las leyes que criminalizan la difamación son
problemáticas, las razones que motivan nuestra especial preocupación son las
siguientes:
a) Estas normas no suelen exigir a quienes las invocan que
prueben elementos claves del delito, como la falsedad de las afirmaciones y la
intención dolosa.
b) Se trata de leyes que sancionan incluso
declaraciones respecto de hechos verdaderos; la mera publicación de reportes
fieles sobre declaraciones de entes oficiales; o la simple expresión de
opiniones.
c) Algunas de estas leyes protegen la ‘reputación’ de
organismos públicos, de símbolos patrios o del Estado mismo.
d) Estos
regimenes jurídicos no exigen a las figuras y funcionarios públicos que muestren
frente a la crítica, un grado de tolerancia mayor al que se espera de los
ciudadanos comunes.
e) En otras oportunidades, las leyes de difamación
protegen creencias; escuelas de pensamiento; ideologías; religiones o símbolos
religiosos; e ideas.
f) El uso del concepto de difamación colectiva para
penalizar expresiones que no se encuadran en la categoría estrecha de
instigación al odio.
g) La existencia de sanciones excesivamente severas,
como penas de prisión o condenas en suspenso, pérdida de derechos civiles
–incluyendo el derecho a ejercer el periodismo- y multas exorbitantes, por la
comisión de estas conductas.
3. Violencia contra
periodistas
La violencia contra periodistas continúa representando una
amenaza muy grave para la libertad de expresión. En 2009 se registraron más
asesinatos de periodistas por razones políticas que en cualquier otro año de la
última década. Particularmente, se encuentran en riesgo los periodistas que
cubren problemas sociales, incluyendo crimen organizado o narcotráfico, que
critican al gobierno o a los sectores de poder, que cubren violaciones a los
derechos humanos o corrupción, o que trabajan en zonas de conflicto.
Reconociendo que la impunidad genera más violencia, estamos particularmente
preocupados por lo siguiente:
a) Estas agresiones no reciben la
atención que merecen y no se asignan recursos suficientes que permitan
prevenirlas o –cuando se producen- investigarlas y juzgar a quienes las
perpetran.
b) No se reconoce la necesidad de adoptar medidas
especiales para abordar estas agresiones, que no solo suponen un ataque contra
la víctima sino que además vulneran el derecho de las demás personas a recibir
información e ideas.
c) La ausencia de medidas de protección para
periodistas que han sido desplazados como resultado de estas agresiones.
4. Limites al derecho de acceso a la información
Durante
los últimos diez años, el derecho de acceso a la información ha sido reconocido
ampliamente como un derecho humano básico, incluso por los tribunales regionales
de derechos humanos y otros organismos autorizados. Actualmente existe una
cantidad récord de países que han sancionado leyes que hacen efectivos estos
derechos. La adopción de cerca de 50 leyes en los últimos diez años demuestra
que esta tendencia positiva continúa. No obstante, aún subsisten importantes
desafíos. Las cuestiones que nos preocupan particularmente son:
a) El
hecho de que la mayoría de los Estados no ha aprobado leyes que garanticen el
derecho a la información.
b) Las leyes deficientes que se encuentran
vigentes en numerosos Estados.
c) El enorme desafío que supone la
implementación práctica del derecho a la información.
d) La falta de
transparencia en torno a las elecciones, en un contexto electoral en el que la
necesidad de transparencia es particularmente importante.
e) El hecho de
que muchas organizaciones intergubernamentales no han hecho efectivo el acceso a
la información respecto de la información que poseen en tanto que organismos
públicos
f) La aplicación de leyes de reserva a periodistas u otras
personas que no son funcionarios públicos, por ejemplo para responsabilizarlos
por publicar o diseminar información reservada que les ha sido entregada.
5. Discriminación en el ejercicio del derecho a la libertad de
expresión
La igualdad en el ejercicio del derecho a la libertad de
expresión continúa siendo la excepción, en tanto los grupos históricamente menos
favorecidos —como mujeres, minorías, refugiados, personas indígenas y minorías
sexuales— aún luchan para que se tengan en cuenta sus opiniones y para poder
acceder a la información que les concierne. Las cuestiones más preocupantes
son:
a) Los obstáculos a la creación de medios de comunicación por
grupos históricamente menos favorecidos.
b) El uso indebido de leyes sobre
expresiones que instigan el odio para impedir que grupos históricamente menos
favorecidos participen en debates genuinos sobre sus problemas e
inquietudes.
c) La ausencia de medidas de autorregulación adecuadas para
abordar:
i. La reducida proporción de miembros de los grupos
históricamente menos favorecidos entre los trabajadores de los principales
medios de comunicación, incluidos los medios públicos.
ii. La cobertura
insuficiente por parte de medios de comunicación y otras organizaciones de temas
relevantes para los grupos históricamente menos favorecidos.
iii. La
difusión masiva de información estereotipada o peyorativa respecto de grupos
históricamente menos favorecidos.
6. Presiones
económicas
Existen distintas presiones comerciales que amenazan la
capacidad de los medios de comunicación de difundir contenidos de interés
público, que usualmente son costosos de producir. Las cuestiones más
preocupantes son:
a) La creciente concentración de la propiedad de los
medios de comunicación, con posibles y preocupantes graves consecuencias para la
diversidad de los contenidos.
b) La fractura del mercado publicitario, y
otras presiones comerciales que se traducen en la adopción de medidas de
reducción de costos, como menor proporción de contenido local, entretenimiento
de bajo nivel intelectual y reducción del periodismo de investigación.
c)
El riesgo de que los beneficios de la transición a las frecuencias digitales
sean absorbidos en gran parte por los medios existentes, y de que otros usos,
como las telecomunicaciones, operen en detrimento de una mayor diversidad y
acceso y de los medios de interés público.
7. Apoyo a emisoras
públicas y comunitarias
Las emisoras públicas y comunitarias pueden
desempeñar un rol sumamente importante al ofrecer una programación de interés
público y complementar el contenido ofrecido por las emisoras comerciales. De
este modo pueden contribuir a la diversidad y responder a la necesidad de
información del público. Sin embargo, ambas enfrentan obstáculos. Las cuestiones
más preocupantes son:
a) Los obstáculos cada vez más frecuentes al
financiamiento público de las emisoras públicas.
b) La existencia de
numerosos medios públicos que no tienen una misión pública claramente definida.
c) La falta de reconocimiento legal específico para el sector de las
emisoras comunitarias sobre la base de criterios adecuados al sector.
d)
La decisión de no reservar frecuencias suficientes para las emisoras
comunitarias ni crear mecanismos adecuados de financiamiento.
8.
Seguridad y libertad de expresión
Si bien históricamente se ha abusado
del concepto de seguridad nacional con el fin de imponer restricciones
injustificadamente amplias a la libertad de expresión, este problema se ha
agravado como resultado de los atentados de septiembre de 2001 y las
consiguientes iniciativas de lucha contra el terrorismo. Las cuestiones más
preocupantes son:
a) Las definiciones vagas y/o excesivamente amplias
de términos clave como seguridad y terrorismo, así como de las actividades que
se prohíben (como brindar apoyo en materia de comunicaciones al “terrorismo” o
al “extremismo”), la “apología” o “promoción” del terrorismo o extremismo, y la
mera repetición de las declaraciones formuladas por terroristas.
b) El
abuso de términos vagos con el fin de restringir expresiones críticas u
ofensivas, como la protesta social, que no suponen incitación a la violencia.
c) Las presiones formales e informales a los medios para que no difundan
información sobre terrorismo, con el argumento de que esto podría promover los
objetivos de los terroristas.
d) El uso más amplio de técnicas de
vigilancia y un menor control de los operativos de vigilancia, que inhiben la
libertad de expresión y vulneran el derecho de los periodistas a proteger a sus
fuentes confidenciales.
9. Libertad de expresión en
Internet
El inmenso potencial que ofrece Internet como herramienta para
promover el libre intercambio de información e ideas aún no ha sido aprovechado
plenamente dados los esfuerzos de algunos gobiernos para controlar o limitar
este medio. Las cuestiones más preocupantes son:
a) La fragmentación
de Internet a través de la imposición de cortafuegos (firewalls) y filtros, y de
requisitos de registro.
b) El bloqueo estatal de sitios Web y de dominios
que permiten el acceso a contenidos generados por usuarios o redes sociales, por
razones sociales, históricas o políticas.
c) El hecho de que ciertas
corporaciones que proveen servicios de búsqueda, acceso, mensajería instantánea,
publicación u otros servicios de Internet no realizan esfuerzos suficientes para
respetar el derecho de quienes usan esos servicios a acceder a Internet sin
interferencias, por ejemplo, motivadas en razones políticas.
d) Las normas
que permiten que ciertos casos, particularmente sobre difamación, puedan ser
juzgados en cualquier sitio, lo cual conduce a una situación de “mínimo común
denominador”.
10. Acceso a tecnologías de información y
comunicación
Si bien Internet ha ofrecido a miles de millones de personas
posibilidades de acceso a la información y a herramientas de comunicación sin
precedentes, la mayoría de los ciudadanos en todo el mundo aún no tienen acceso
a Internet o sólo tienen un acceso limitado. Las cuestiones más preocupantes
son:
a) Las estructuras de precios que imposibilitan el acceso de los
sectores pobres a Internet.
b) La omisión de extender la conectividad a
todo el territorio, lo que deja a los usuarios rurales sin acceso.
c) La
asistencia limitada a centros de tecnología de la información y comunicación
comunitarios y otras opciones de acceso público.
d) Esfuerzos
insuficientes de capacitación y educación, en especial en sectores pobres,
rurales y entre la población mayor.
Frank LaRue
Relator Especial
de las Naciones Unidas para la Libertad de Opinión y de Expresión
Miklos Haraszti
Representante de la OSCE para la Libertad de los
Medios de Comunicación
Catalina Botero
Relatora Especial de la OEA
para la Libertad de Expresión
Faith Pansy Tlakula
Relatora
Especial de la CADHP sobre Libertad de Expresión y Acceso a la
Información
Fuente:
espaciopúblico.info 05/02/10
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