
Los informes que indican que el gobierno iraní tiene previsto crear una “ciberpolicía” para combatir el “delito” en Internet muestran que las autoridades están intensificando su ataque a la libertad de expresión, afirmó Amnistía Internacional el lunes 17 de noviembre.
Según los medios de comunicación iraníes, se está creando una unidad especial a las órdenes del fiscal general para rastrear la Red en busca de personas que “difundan mentiras” e “insultos” contra el sistema.
Amnistía Internacional ha descrito esta medida como un intento de reprimir la disensión, intimidar a la oposición política y ampliar el clima de represión al ámbito de Internet.
"Esta nueva unidad socavará aún más la libertad de expresión, que ya sufre graves limitaciones en Irán”, ha afirmado Malcolm Smart, director del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África. Parece que el objetivo de las autoridades es impedir que las personas critiquen al gobierno o difundan información –por ejemplo, sobre violaciones de derechos humanos– que desean ocultar”.
"En lugar de permitirlo, las autoridades judiciales y las fuerzas de seguridad iraníes deben poner fin a la ofensiva creciente contra blogueros y ciberactivistas iraníes.”
La represión de la disidencia política mediante una legislación que utiliza fórmulas imprecisas y ambiguas es algo común desde hace tiempo en Irán, donde periodistas y blogueros han sido condenados a penas de cárcel simplemente por criticar al gobierno.
Ya se ha utilizado el filtrado de Internet para garantizar que el público no vea opiniones distintas de las que el gobierno considera aceptables.
Ello ha creado un clima palpable de represión tras las controvertidas elecciones presidenciales celebradas en junio, y ha hecho que la otrora activa comunidad de periodistas online en Irán se haya visto obligada a autocensurarse o a enfrentarse a la detención y posiblemente a la tortura.
"Irán aplicará a los ciberactivistas la misma normativa legal defectuosa que ha dado lugar al encarcelamiento de decenas de periodistas que no habían hecho nada más que informar sobre los hechos, de una forma pacífica y objetiva”, ha afirmado Malcolm Smart.
"En medio de la grave tensión política que se vive en Irán, la vigilancia de Internet es una forma más con que las autoridades pretenden silenciar a la disidencia política."
Días después de las controvertidas elecciones presidenciales de junio, una sección de la Guardia Revolucionaria acusó a los blogueros y sitios web de promover la “rebelión” y amenazó con tomar medidas enérgicas contra ellos.
La creación de la unidad de “ciberdelitos” es la última medida represiva implementada por los servicios de seguridad iraníes.
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